COMIENZA EN EL PUEBLO DE YÁRNOZ

Esta segunda ruta, en la ladera de la Sierra de Alaiz. Para llegar allí debemos salir de Noáin por la carretera N-240 para, después de rebasar el pueblo de Elorz, doblar a la derecha en el cruce de la carretera que une Urroz y Campanas.

Yárnoz es el primer pueblo del Valle de Elorz por el que transcurría el Camino de Santiago; desde comienzos de la Edad Media, los peregrinos llegaban de Monreal, algunos provenientes de Arles, Monpellier o Toulouse; llegaban por una calzada antiquísima que transcurría por la margen derecha del río Elorz, cruzándolo por un puente existente junto al crucero de San Blas y ascendiendo luego hacia Yárnoz. Desde aquí continuaban por Otano, Ezperun y Guerendiáin, saliendo del Valle rumbo a Tiebas y Campanas. El paso por Alaiz, entre bosques y estrechas veredas, unía los más civilizados centros citados, donde había sendos hospitales para peregrinos.

En Yárnoz llama poderosamente la atención la torre medieval, construida probablemente en el siglo XIV. Como parte de un palacio medieval, su función era tanto de vivienda como de defensa y vigilancia del fondo del Valle. A ella estuvieron vinculados personajes importantes como Lope de Yárnoz, escudero de honor del rey Carlos III el Noble de Navarra. Este notable guerrero murió a comienzos del siglo XV al servicio del rey de Sicilia.

Le falta a la torre las almenas y otros elementos guerreros que le darían mayor prestancia; a media altura, un cambio de sillar anuncia que fue construida en dos fases, o que fue reconstruida. Al margen de la torre, destacan algunas casas que pudieron formar parte del núcleo medieval, y un molino en ruinas junto al río.

La iglesia de la Natividad, aun siendo de origen medieval, acusó un notable cambio en el XVI, para soportar una nueva bóveda de crucería. El retablo barroco es del XVII y muestra un lienzo pintado con la Natividad de la Virgen. Hay también en Yárnoz una virgen con Niño del siglo XIII.

Desde Yárnoz, y siguiendo el camino de los antiguos peregrinos, llegamos a Otano.

OTANO

Pueblo que prácticamente se reduce a una calle donde se concentra el caserío medieval, plasmado en puertas góticas con arcos apuntado y ventanas conopiales.

Destaca el antiguo palacio de Cabo de Armería, que sigue la tipología de los palacios del XVI, o sea, cuatro tramos de dos alturas que rodean un patio central. En cuanto a la parroquia, que corona y cierra la calle por su parte alta, tiene un origen medieval que se plasma en alguna ventana, un arco fajón y la pila bautismal. En el siglo XVI se añade el crucero, bóvedas estrelladas de variado diseño y la sacristía, así como los retablos hoy trasladados a otros templos. Existe asimismo una talla gótica de la Virgen con el Niño, hoy en el Museo Diocesano de la Catedral.

Por fin, llama la atención en Otano su puente sobre el río Elorz. Se trata de un bello ejemplar de puente medieval, con cuatro arcos de medio punto, restaurado en su parte inferior. Junto a él, un “molino facinero” del siglo XVII, en ruinas. Puente y molino, junto al río y los árboles que dan sombra, constituyen uno de los lugares más bucólicos del Valle, y merecen una visita detenida.

Dejamos el pueblo – calle de Otano, rumbo a Ezperun.

EN EZPERUN

Deberemos contentarnos con la vista desde la carretera, pues no es posible entrar en él. Baste decir que contó con palacio Cabo de Armería, Iglesia de la Purísima Concepción algo estropeada por las explosiones de la cantera, que cuenta con talla gótica de la Virgen con Niño, y sobre todo un crucificado de marfil del XVI que, debido a su valor se guarda en el Museo Diocesano.

Guerendiáin es el pueblo más elevado del Valle de Elorz; en sus alrededores es posible encontrar atalayas desde donde observar la panorámica del fondo del Valle, surcado por el río y salpicado de pueblos, con el fondo de la Sierra de Tajonar y la Cuenca de Pamplona.

Es uno de los escarpados de Alaiz, sobre Guerendiáin, se encuentra Diablo-Zulo, la cueva donde se han encontrado los más antiguos restos de la presencia del hombre el Elorz, desde el Paleolítico a la época romana. La visita a esta cueva es problemática, por cuanto sólo se puede localizar mediante la ayuda de un guía.

Como en otros casos del Valle, la parroquia de Guerendiáin es de origen medieval por su traza y pila bautismal, recrecida posteriormente y con un pórtico exterior. Tiene un retablo barroco del XVII, con una pintura que representa el Bautismo de Cristo y otras escenas de la Biblia, así como dos escudos heráldicos.

En Guerendiáin dejamos el Camino de Santiago y nos acercamos a Oriz.

ORIZ

Desde lejos llama la atención el robusto palacio, solar de la antigua y linajuda familia de los Cruzat, famoso por haber pernoctado entre sus muros el rey Felipe II, en 1593.

Fue construido en el siglo XVI, y tiene un primer cuerpo en piedra, y el segundo en ladrillo. El acceso es a través de un arco rebajado y tiene cuatro grandes ventanas. Antiguamente el piso superior estaba coronado por una galería de arquillos similar, que aún se aprecia en la parte posterior. Tuvo así mismo cuatro torreones en las esquinas, de los que aún se aprecian algunos restos.

La historia cuenta que un miembro de la familia Cruzat estuvo en las guerras contra los protestantes de Alemania, luchando para el emperador Carlos V, y que a su regreso mandó decorar el salón principal del palacio con una serie de frescos que relataban dichas batallas. Estas pinturas y otras de carácter decorativo se exponen en el Museo de Navarra, y pueden ser visitadas por ser parte de la historia del Valle.

La parroquia, dedicada a San Adrián, fue recrecida en 1610, reforma que se aprecia en el exterior por un cambio en el material; la parte medieval fue construida en piedra, mientras que la del siglo XVII lo fue en ladrillo menudo.

Al interior, el retablo barroco, construido en 1682, muestra el recargamiento típico de este estilo, con decoración a base de racimos de uva, y un curioso colorido azul y rojo. En la parte superior, el escudo de los Cruzat se repite dos veces. Hay así mismo un crucificado de gran tamaño, datable en el siglo XVI.

Tras dejar Oriz llegamos a Imárcoain.

IMÁRCOAIN

Segundo núcleo en importancia del Valle. Tiene Imárcoain un enclave antiguo, en torno a la iglesia, del siglo XVI, caracterizado por casas con puertas de medio punto y escudo en la clave. Destaca la que fue palacio Cabo de Armería, y la conocida como casa Buruzuri. Algo más arriba hay un grupo de caserones del siglo XVIII y XIX, que presentan casas de desarrollo horizontal y con puertas adinteladas. En el llamado “alto” hay finalmente otro núcleo formado por casas de mediados de este siglo.

La iglesia es romántica del XII, de una nave, con bóveda de cañón apuntado y dividida en tres tramos por otros tantos arcos fajones. Tiene cabecera semicircular con bóveda de horno.

En el barroco se añadieron dos capillas laterales. Al exterior hay una puerta románica de medio punto con cuatro arquivoltas, y una torre reconstruida en el renacimiento.

Al interior hay un retablo romanista de 1611, hecho por un discípulo del famoso escultor Anchieta. Hay así mismo un crucificado del XVII y una Virgen románica del XII.

Desde Imárcoain, y ya en el camino de regreso, nos vamos a detener para admirar la obra más carismática del Valle.

EL ACUEDUCTO DE NOÁIN

Fue construido hacia 1790 por el arquitecto madrileño Ventura Rodríguez, el mismo que diseñó la fachada de la Catedral de Pamplona. El acueducto era un tramo de la traída de aguas de la capital navarra desde el manantial de Subiza, y fue encargado por el Ayuntamiento para salvar el desnivel del Valle de Elorz, entre las sierras de El Perdón y Tajonar. En su origen tuvo 1250 m de longitud y 97 arcos, de los cuales quedan 94. En 1858 fue derribado un pilar para hacer, en lugar de dos arcos de 8 m, uno de 18 que permitiera el paso del ferrocarril.

En 1974, con motivo de la construcción de la autopista de Navarra, se destruyeron dos arcos más.

En 200 años de existencia el acueducto ha demostrado su buena factura, pues ni las vibraciones de trenes, coches y aviones, ni las agresiones sufridas han conseguido derribarlo. En los últimos años el acueducto de Noáin ha sido declarado Bien Cultural, y ha recibido por fin una merecida restauración.

Una vez concluida la visita al acueducto regresamos a Noáin, dando por terminada esta segunda ruta.

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